adriano corrales, costa rica
Mujeres. Sentadas. O volando.
Danzando en la labor comunal.
Entre sueños o en el vientre del espanto.
Al trasluz de la linterna.
En la casa de los huérfanos.
La hicieron, la están haciendo.
Pero ¿quién pudiera escribir
las crónicas ciertas de sus quehaceres?
Porque del tálamo a hervir la leche.
En la hora de la siembra y de la siega.
Ellas en el centro de la noche.
En el relámpago de la siesta.
En la frutosidad de la fiesta.
En la oscurana de la tragedia.
Sin su faena no habría luna llena.
Sin su lucidez no tendríamos locura.
Son la patria inédita del poema.
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Por lobogabriel - 12 de Noviembre, 2007, 7:29, Categoría: poesia
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